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Una azafata fue succionada del avión en pleno vuelo en una muerte horrible.

Una azafata tuvo un final horrible como única víctima mortal en un raro accidente aéreo, dejando a los pasajeros traumatizados por la experiencia.

En un viaje de Hilo a Honolulu, Hawái, el vuelo 243 de Aloha Airlines sufrió uno de los incidentes más terribles de la historia de la aviación. El Boeing 737-297 sufrió graves daños en pleno vuelo, lo que provocó en sus aterrorizados pasajeros una experiencia inolvidable.

Vuelo 243 de Aloha Airlines
Vuelo 243 de Aloha Airlines

El incidente ocurrió el 28 de abril de 1988, cuando los pasajeros del vuelo sufrieron una descompresión explosiva en pleno vuelo, causada por la rotura de parte del fuselaje debido a un presunto mantenimiento deficiente y fatiga del metal. Aunque el avión logró aterrizar sin problemas en Maui, no regresó intacto ni con todos sus pasajeros.

El impactante momento en que el techo estalló resultó en una trágica muerte: la azafata Clarabelle Lansing fue expulsada abruptamente del avión. Lansing, de 58 años, tenía más de 37 años de experiencia en la industria cuando fue expulsada del avión mientras estaba de pie junto a la quinta fila de asientos.

Aunque otras ocho personas, incluido otro tripulante de cabina, resultaron gravemente heridas, Lansing sigue siendo la única persona a bordo que ha perdido la vida. Mientras tanto, otros 57 pasajeros resultaron heridos por los daños inesperados, a pesar de estar sentados con los cinturones de seguridad abrochados durante la intensa despresurización.

Tras un despegue y ascenso estándar, la aeronave alcanzó su altitud habitual de 24.000 pies cuando una sección del techo se rompió repentinamente. El capitán sintió que el avión se balanceaba y que los controles se aflojaban, mientras que el primer oficial notó un aislamiento gris flotando en la cabina.

Sorprendentemente, la puerta de la cabina se había desprendido por completo, y el capitán vio un cielo azul donde antes estaba el techo de primera clase. Se dieron cuenta de que una parte importante del techo se había desprendido en pleno vuelo.

Este aterrador incidente se convirtió en un hito en la historia de la aviación, influyendo en políticas y procedimientos futuros. Una investigación de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE. UU. concluyó que el accidente fue causado por fatiga del metal agravada por corrosión por grietas.

En el momento del accidente, el avión tenía 19 años y había estado expuesto a entornos costeros con altos niveles de sal y humedad. Tras el incidente, la aeronave se consideró irreparable y posteriormente fue desmantelada y dada de baja.

En una revelación impactante, un pasajero llamado Gayle Yamamoto admitió a los investigadores que había visto una grieta en el fuselaje antes de abordar el vuelo, pero decidió no informarlo.

Los dramáticos acontecimientos de ese día han sido representados en numerosas películas y programas de televisión, más notablemente en la película Miracle Landing.

En 1995, el Aeropuerto Internacional de Honolulu rindió homenaje a una azafata fallecida con la inauguración de un jardín en su honor dentro de la Terminal 1. Este espacio sereno, enclavado entre las tranquilas zonas exteriores del aeropuerto, ofrece a los pasajeros un lugar tranquilo para la contemplación.